COMPARTIR SIN VERIFICAR TAMBIÉN ALIMENTA LAS FAKE NEWS: KASPERSKY
En el marco del Día contra las Fake News, que se conmemora el 21 de agosto, Kaspersky advierte que reenviar información sin comprobar su origen puede convertir a cualquier usuario en un amplificador involuntario de la desinformación, incluso cuando no está completamente seguro de que el contenido sea verdadero.
En el marco del Día contra las Fake News, Kaspersky alerta que compartir información con frases como “no sé si sea cierto, pero lo envío”, “me lo mandó alguien conocido” o “por si acaso” puede ser suficiente para mantener viva una fake news y hacer que llegue a nuevas personas. En redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde un contenido puede pasar de un chat a otro en segundos, la desinformación ya no depende únicamente de quien crea una noticia falsa, sino también de quienes la reenvían sin detenerse a comprobar su origen.
La confianza
juega un papel importante en esta cadena. Cuando un mensaje llega de un
familiar, un amigo, un compañero de trabajo o un grupo conocido, es común
asumir que alguien más ya verificó la información. Sin embargo, conocer a quien
lo envía no garantiza que el contenido sea verdadero: esa persona también pudo
haberlo recibido de alguien más y compartirlo sin comprobarlo, haciendo que una
información falsa gane alcance y, en algunos casos, una apariencia de
credibilidad.
De
acuerdo con el estudio Lenguaje Digital de Kaspersky, en Colombia existe una brecha
entre conocer qué son las fake news y poder identificarlas en la práctica.
Mientras el 68% de las personas afirma saber qué es una noticia falsa, solo el
50% considera que podría reconocerla; un 41% asegura que podría hacerlo “más o
menos” y el 9% admite que no sabría identificarla.
Esta
dificultad cobra mayor relevancia por los espacios en los que circula la
desinformación: el 78% de quienes conocen las fake news afirma haber tenido
acceso a ellas a través de redes sociales durante los últimos 12 meses y el 50%
mediante grupos en aplicaciones de mensajería, canales donde los contenidos
pueden pasar rápidamente de una persona a otra.
Uno de los principales riesgos de compartir
información sin verificar es que cada nuevo reenvío puede darle una apariencia
adicional de legitimidad. Un mensaje que inicialmente provino de una fuente
desconocida puede terminar llegando a otra persona a través de alguien en quien
confía. Para quien lo recibe, esa cercanía puede ser suficiente para bajar la
guardia y asumir que la información fue previamente comprobada.
Estos resultados muestran que el desafío no
está únicamente en reconocer una fake news, sino también en el contexto en el
que las personas se encuentran con ella. En redes sociales y aplicaciones de
mensajería, la información suele circular rápidamente y, muchas veces, separada
de su fuente original. Una captura de
pantalla, por ejemplo, puede parecer suficiente para demostrar que una persona
o institución hizo determinada afirmación, aunque esta haya sido modificada,
corresponda a una publicación antigua o muestre únicamente una parte del
contenido original. Lo mismo ocurre con fotografías, videos o declaraciones
reales que se reutilizan fuera de contexto y terminan respaldando historias
diferentes a aquellas para las que fueron creadas.
A esta dificultad se suma el componente
emocional. Los contenidos que provocan miedo, indignación, sorpresa o sensación
de urgencia pueden llevar a los usuarios a reaccionar antes de verificar.
Mensajes como “compártelo antes de que lo borren”, “avísales a todos tus
contactos” o “esto acaba de pasar” buscan precisamente acelerar esa respuesta.
Cuando el contenido además llega a través de alguien conocido, la confianza en
quien lo comparte puede terminar trasladándose a la información, incluso cuando
esa persona tampoco comprobó su origen.
Las consecuencias van más allá de estar mal
informado. Una fake news puede afectar la reputación de una persona o una
organización, generar alarma, influir en decisiones basadas en información
incorrecta y seguir amplificándose a medida que más usuarios la comparten. En
otros casos, la desinformación también puede utilizarse como vehículo para
fraudes digitales, incorporando enlaces hacia páginas falsas, archivos
maliciosos o formularios diseñados para obtener contraseñas, datos bancarios u
otra información personal.
“La facilidad con la que hoy compartimos
información hace que el desafío de las fake news no termine en saber
reconocerlas. Una persona puede tener dudas sobre un contenido y aun así
reenviarlo porque le preocupa, le sorprende o porque proviene de alguien en
quien confía. Cada vez que esto ocurre, la información gana alcance y puede
adquirir una apariencia de legitimidad frente al siguiente receptor. Desde la
ciberseguridad, el riesgo aumenta cuando esa confianza se utiliza para llevar
al usuario a hacer clic en un enlace, descargar un archivo, entregar
credenciales o realizar un pago. Por eso, verificar antes de compartir no solo
ayuda a frenar la desinformación, sino también a reducir la posibilidad de que
un contenido falso termine convirtiéndose en la puerta de entrada a un fraude
digital o al robo de información”, asegura María Isabel Manjarrez, analista Senior de Seguridad del
Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
Para evitar convertirse involuntariamente en
parte de una cadena de desinformación, los expertos de Kaspersky recomiendan:
1. 1. Si
tienes dudas, no lo compartas. Agregar frases como “no sé si sea verdad” o “me
llegó esto” no elimina el riesgo de difundir información falsa. Quien recibe el
mensaje puede no prestar atención a esa advertencia y reenviarlo como si fuera
verdadero. Si no puedes comprobar la información, es preferible detener la
cadena hasta encontrar una fuente confiable.
2. 2. Sal
del chat y busca la información desde cero. Si recibes un mensaje
sobre una noticia, una empresa, un banco, una autoridad o una persona conocida,
no utilices únicamente el contenido que te enviaron para comprobarlo. Abre tu
navegador, busca el tema por tu cuenta y revisa los canales oficiales o medios
confiables. Si supuestamente ocurrió algo importante, debería existir
información adicional que permita confirmarlo.
- Busca siempre la publicación original. Una captura de pantalla, un audio reenviado o un video recortado no muestran necesariamente toda la historia. Antes de creerlos, intenta encontrar de dónde salieron, quién los publicó y en qué fecha. También revisa si el contenido completo dice lo mismo que el fragmento que recibiste. Una noticia verdadera de hace varios años, por ejemplo, puede volverse engañosa si alguien la comparte como si acabara de ocurrir.
- Protege tus dispositivos
frente a los riesgos que pueden esconderse detrás de una fake news. Algunos
contenidos falsos buscan algo más que ser compartidos: pueden incluir
enlaces hacia páginas de phishing, falsas promociones o archivos diseñados
para robar información. Una solución como Kaspersky Premium ayuda a
identificar sitios fraudulentos, enlaces peligrosos y otras amenazas
digitales antes de que comprometan datos personales o financieros. Además,
es recomendable mantener los dispositivos actualizados, utilizar
contraseñas diferentes para cada cuenta y activar la
autenticación de dos factores siempre que sea posible.
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario